La importancia de trabajar bajo una perspectiva de género para la protección integral de niñas y niños

Por Erica Marcos, Asesora de Género

Desde la IV Conferencia de Naciones Unidas sobre la Mujer (Beijing, 1995), existe un reconocimiento a la importancia de integrar una perspectiva de género y empoderamiento de las mujeres para el avance en términos de desarrollo, paz y justicia social. Desde entonces, tanto organismos internacionales como organizaciones de sociedad civil, han incluido dentro de sus programas y capacidades humanas las “lentes” de género, como método para identificar, visibilizar y cerrar brechas de género dentro de sus áreas de acción.

En el caso de niñez y adolescencia, los derechos establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ratificados por la gran mayoría de los países a nivel mundial, dan el marco normativo a partir del cual se debe integrar la perspectiva de género dentro de los programas de desarrollo, teniendo como fin último lograr la verdadera y efectiva igualdad de género en todos los ámbitos (individual, familiar, comunitario, social, económico y global), de manera interseccional.

Las desigualdades por género ocurren, en diferente medida y ámbito, en todos los países del mundo. Además, aparecen en las diferentes etapas vitales de una persona, incluso antes de nacer. Estas desigualdades son dinámicas y se modifican o adaptan en función de procesos sociales y/o económicos. Por otra parte, normalmente las desigualdades de género se pueden profundizar en función a otros factores de discriminación y/o estigma, basados en la edad, etnia, clase, religión, lenguaje, discapacidad u orientación sexual, lo que hace que poblaciones ya vulnerables tengan menores oportunidades en base a su género.

Tradicionalmente se ha identificado a las niñas y mujeres como grupo más vulnerable en las desigualdades de género. Y aunque es cierto (pues son objeto de mayor proporción como víctimas de violencia basada en género, acoso y abuso sexual, entre otros), también los niños y hombres deben ser tomados en cuenta a la hora de trabajar la perspectiva de género dentro de los programas humanitarios y/o de desarrollo, dado que las diferencias de género y las brechas que actualmente se viven en los países de cobertura de Save the Children, solo pueden cerrarse involucrando y trabajando en las desigualdades que niños y hombres también sufren dentro de los parámetros de género socialmente tradicionales.

La integración de una perspectiva de género dentro del Programa de Apoyo a la Sociedad Civil PASC, apunta a promover la igualdad de género, accediendo de forma equitativa a la intervención, promoviendo masculinidades positivas, así como analizando las necesidades de niñas y niños de forma diferenciada, entre otras acciones, siempre priorizando la participación activa de niñas y niños y tomando en cuenta sus opiniones. Además, a través de la transversalización de la perspectiva de género en los diferentes ejes temáticos del PASC, podremos identificar acciones claves para promover el cambio en los roles de género tradicionalmente impuestos, logrando una mayor igualdad de género entre las personas (bajo un enfoque holístico), mejorando así la vida de todos/as.

Desde el PASC estamos muy entusiasmadas por avanzar junto con las organizaciones socias en este trabajo hacia una sociedad más justa e igualitaria, incidiendo para que las niñas y adolescentes sean escuchadas y se desarrollen en familias, comunidades y sociedades libres de toda discriminación en base al sexo o género.